La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

CAMINANDO

A veces toca para en seco, frenar y dejar que el mundo siga mientras los perdedores nos bajamos de él, intentando adivinar donde nos perdimos. A veces toca empezar a asumir la realidad y saber que los sueños se quedaron en el lodo, que tiempos mejores nunca volverán.
Porque vives aferrada a un cuerpo, ese que te dio tantas satisfacciones, ese que te hizo tan feliz pero a él le quedan nuevas aventuras. Tú eres una vieja gloria.
Porque es tiempo de ser fuerte y madura y hacer lo que sabes te hará bien, lo que dentro de un tiempo te permitirá volver a colocar bien tus prioridades.
Peligro, tengo miedo, miedo porque es el paso definitivo para aceptar que ya no seremos nosotros nunca más, toca desterrar sus huellas de mi cuerpo, sus manos de mi espalda y sus besos de mi cara.
Mis palabras se las llevará el tiempo y, poco a poco, descubriré que vuelve a haber cabida para la tranquilidad.
Dentro de un tiempo sólo quedará ceniza, pasado hecho añicos por los pisotones que la vida dará sobre lo que nunca existió.

PERDER

Me romperás con palabras,
no voy a saber salir de este laberinto.
Y en el silencio de tu presencia, gritaré.
Te extraño,
necesito tus pasos en mi cuerpo.